martes, 25 de julio de 2017

Messner Mountain Museum: El museo en las nubes

Una vista 360 de los Dolomiti me envuelve en esta terraza frente al Refugio Dolomiti en Monte Rite. Picos escarpados parecen competir en altura, algunos de más de 3000 metros, y el viento nos trae el sonido de los Yaks tibetanos que habitan este monte en el que, Reinhold Messner quiso crear el Messner Mountain Museum en honor a tanta belleza.

Tras una sinuosa subida en microbús, vehículo únicamente autorizado para ascender desde el parquing más cercano, llegamos al Refugio. Dejamos atrás varios túneles y edificios militares de principios del siglo XIX altamente fortificados que se preparaban para una durísima primera guerra mundial. El refugio forma parte del conjunto de edificios militares y es, hoy en día, una cima de la que parten muchos senderos de mayor o menor dificultad.

El Messner Mountain Museum recoge una colección de cuadros de los Dolomiti y documentos de interpretación de la zona. Corona el museo unos edificios de cristal, que recuerdan a bloques gigantes de hielo, y que permiten ver una perspectiva 360 grados del entorno de picos que rodean Monte Rite.
El Refugio nos acoge con una cena 100% de montaña: zuppa d’orzo, nuderln di rape rossa e ricotta affumicata, polenta con formaggio di malga alla piastra e funghi, entre otros. Rucola, una perrita muy atlética, nos acompañana junto al hogar.

Tras unas buenas grappe al mirtillo, mugo di pino, genziana, salimos a ver el tan esperado cielo estrellado del 15 de julio y ahí está, lleno de minúsculos aviones que sortean estrellas o, mejor dicho, lleno de estrellas invadidas por muchísimos aviones.

Despertar y ver nacer el día entre sus picos, desayunar frente al lenguaje de sus formas y dejarse llevar por sus senderos y encontrar minúsculas stelle alpine, que en mi caso me transportan a una infancia lejana, nos recuerda lo pequeños y el valor de la natura.

viernes, 17 de febrero de 2017

Roma: un caos italiano en 3 dimensiones

Hace más de 16 años que vengo a Roma y, nada más aterrizar, ya me siento en casa. Es una ciudad cuyo caos organiza mi ideas, provoca mis sonrisas y me obliga a perderme y olvidarme de mapas, rumbos y planes. Las capitales del mundo suelen ser atractivas por su capacidad de atrapar al turista con ofertas y actividades pero Roma es única por una belleza que aúna lo mejor y lo peor de una gran ciudad.

El tráfico es quizás el aspecto que más sorprende al foráneo pero que más motivos de asombro y sonrisa ofrece con sus discusiones, sus gestos y su continua transgresión de las normas. Motos en contra dirección, coches en triples "no" filas y el choque de los neumáticos en los adoquines que provoca ese intenso y constante rumor de fondo.

Las via, viale, viccolo, lungo, etc. infinitas formas que nombrar esas calles que se entrelazan, se cortan, forman curvas, plazas cuadradas, rectangulares, redondas, sin forma. Una geometría que es, en sí misma, un inmenso museo.

La gente que se apelotona en los autobuses sin convalidare el billete, que salen cada tanto a por una de sus tantas, y velocísimas, raciones de caffè, sus gestos en esas discusiones ingeniosas donde el ataque es un arte y la aceptación del mismo una habilidad, la sonrisa del buon giorno por la mañana y la buona giornata al despedirse, son características de unas ciudadanas y ciudadanos que se han adaptado con mucha habilidad a este caos.

Y en la propia definición del caos radica la belleza de Roma: ciudad impredecible.






jueves, 5 de enero de 2017

2016: 365 días, 12 viajes, 70.000 kilómetros...around the world!

El 2016 ha sido un año en el que hemos viajado, por motivos profesionales y personales, más de 70.000 kilómetros en 12 viajes de los que queremos destacar alguna característica que nos ha impactado y que queremos compartir y recordar:



  • Córcega: Nos ha gustado tanto que en un mismo año la hemos visitado dos veces. Paisajes rocosos con un mar transparente o montañas de altura ricas en minerales verdes y rosas, pueblos de piedra vigilando las colinas y quesos de cabras y ovejas que aún viven en libertad.
  • Formentera: Descubrirla en invierno es lo mejor que podemos compartir, con sus verdaderos habitantes, las carreteras y plazas vacías, los restaurantes locales. Recorrer la carretera del Cap de Barbaria en moto es una experiencia única.
  • Lisboa: Siempre acogedora, este año hemos descubierto las vistas del Tejo desde el Cais do Sodré, con un paseo por el litoral del río lleno de bares para probar diferentes petiscos do mar.
  • Estocolmo: Fabuloso paseo por el archipiélago de Estocolmo gobernando un barco de madera y disfrutando de una muy buena cocina de mar.
  • Amsterdam: Callejear y descubrir tiendas de cosas innovadoras, sostenibles, juguetes de nuestra infancia y una fantástica birreria famosa por sus cacahuetes.
  • La Vall d'Aran: Además de sus paisajes y senderos, esta vez nos hemos fascinado con sus productos naturales, desde yogures, carne, embutido, pan y todo elaborado en la Vall y con animales en libertad.
  • Kazakhstan: País que hemos visitado en varias ocasiones pero nunca había podido salir de la ciudad de Almaty. Descubrir la moderna Astaná, recorrer en tren la estepa hasta Karagandá y conocer una ciudad que tuvo uno de los gulags más grandes de la URSS y vivir la hospitalidad de los centro asiáticos en sus yurtas y casa.
  • Georgia: Tblisi es una ciudad de cuento. Descender el castillo por los callejones que mezclan rasgos de varias religiones, culturas y pueblos la convierte, en mi opinión, en una de las ciudad más bonitas que conozco. Tengo pendiente escribir varios post sobre esta increíble ciudad.
  • Armenia: Yerevan es nostálgica y tímida, monumental en su arquitectura y rebosante de arte, cultura, manuscritos, tradición. Otro viaje que tengo pendiente escribir.
  • Tenerife: El ascenso al Teide desde la carretera de las Cañadas del Teide y la bajada hacia Santiago del Teide es espectacular, la primera, por sus vistas al volcán; la segunda, por el mar de lava que te rodea durante un buen rato.
  • China: Primer contacto con Pekín, ciudad que me recuerda mucho a las de Asia Central, con un tráfico caótica, una ciudad prohibida imponente, una Tiananmen fría y una nube tóxica limitante. Espero este nuevo año conocerla mejor.
  • Cerdeña: Nueva isla en invierno en nuestra lista. Con un manto verde sorprendente, llena de vida animal y gentes amabilísimas, nos conquista su forma de entender la comida, la cocina, el trato al producto sea animal o vegetal. Un isla 100% Slow Food.
Un año lleno de fotografías en la memoria pero que, por encima de todas, destacaría la siguiente:

Feliz año a tod@s!