Este viaje ha sido el más emocionante y atropellado que he tenido a Kazajistán. Ha valido la pena tanto por lo positivo como por lo negativo: lo positivo, la gente tan fabulosa que he conocido de Tarragona, Madrid y Milán, mis amigos del proyecto PEOPLE y la increíble hospitalidad kazaja; en lo negativo, porque he estado dos días sin salir de mi habitación, convertida en hospital de campaña con un suero en un colgador de abrigos, y sin poder comer. Pero atendida por un equipo de médicos de una eficacia impresionate. viernes, 2 de octubre de 2015
Almaty: un viaje atropellado pero con principio y final feliz
Este viaje ha sido el más emocionante y atropellado que he tenido a Kazajistán. Ha valido la pena tanto por lo positivo como por lo negativo: lo positivo, la gente tan fabulosa que he conocido de Tarragona, Madrid y Milán, mis amigos del proyecto PEOPLE y la increíble hospitalidad kazaja; en lo negativo, porque he estado dos días sin salir de mi habitación, convertida en hospital de campaña con un suero en un colgador de abrigos, y sin poder comer. Pero atendida por un equipo de médicos de una eficacia impresionate. domingo, 6 de septiembre de 2015
Karakol: la ciudad más natural
En 1889 en la ruta de las
caravanas del valle de Chui-Kashgar el barón Kaulbars fundó la ciudad sobre los
asentamientos nómadas existentes. Hubo un antiguo caravansarai que se recicló
como edificio soviético más tarde.
Y desde esta ciudad tan apartada del núcleo de capitales centroasiáticas, han partido las grandes expediciones que buscaban en las montañas del Himalaya el "elixir de la vida eterna"....Shangri-La.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
De Karakol a Bishkek: ruta sur del lago Issyk-Kul
Negociamos con nuestro conductor,
Ruslan, que en este trayecto no se haga el despistado y se pare al menos en
Skashka, una montañas rojas que hay cerca del lago, y que la velocidad no pase
de 100km/hora pues nos dicen que la carretera es peor que la del norte.
Emprendemos viaje, nos pide el
‘diengui, diengui’ (3500 soms) y ponemos gasolina. Nada más salir de Karakol nos
damos cuenta de que es una carretera mucho menos transitada, llena de baches
como la del norte, pero con menos coches da más sensación de seguridad y, de
hecho, los adelantamientos de alto riesgo son muchos menos.
El paisaje es una combinación de
cañones rojizos a la izquierda y lago a la derecha. Cruzamos varios valles cuyo
encuadre incluye el río, los caballos pasando, alguna casa con ventanas azules,
a niños jugando y alguna yurta.
Nos desviamos a Skashka, 10
minutos de subida arenosa, y vemos las formaciones de tierra roja que ellos
llaman ‘el cuento de hadas’.
Unos kilómetros después encontramos un memorial
completamente abandonado que parece haber sido un espacio de representación del
país con yuntas de cemento, estatuas de hierro forjado y fuentes vacías.
Subimos un pequeño puerto entre
cañones y ya empezamos a ver montañas altas y glaciares. Hasta que la lluvia
llega…. Vemos cómo el lago cada vez se estrecha más hasta llegar a Balykchy y
ya estamos de camino a Bishkek por la autovía.
Una ruta mucho más segura y bonita, que recomiendo más que la del norte.
Tengo que recordar que la próxima vez que vaya a Karakol, cogeré el tren de Bishkek a Balykchy y de allí un coche. En tren tiene que ser impresionante!
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